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domingo, diciembre 01, 2013

PERÚ: SE EXPANDE LA MINERÍA EN LAMBAYEQUE


- La minería se expande en las provincias de Ferreñafe, Chiclayo y Lambayeque. El distrito de Cañaris está concesionado al 96.16 de su territorio.

Por Sybila Tabra




La región Lambayeque está situada en la parte noroccidental del Perú, y su población tiene un legado cultural ancestral que se remonta a los tiempos prehispánicos. El propio nombre: Lambayeque, proviene del vocablo Yampellec, de la lengua indígena muchik o mochica.

En su mayor parte corresponde a la llamada costa norte, pero también comprende algunos territorios altoandinos al noroeste. Tiene una población quechuahablante, y posee una rica diversidad biológica, turística y cultural. Sus principales actividades económicas se basan en la agricultura, la ganadería, la pesca y el turismo.

Según reportes de la asociación especializada CooperAcción la región Lambayeque está amenazada por la expansión minera. Sus tres provincias registran un elevado interés minero. Al 2010 Chiclayo estaba concesionada en un 25.66 %, Lambayeque en un 18.57 % y Ferreñafe en un 44.15 % de su territorio. En este último se encuentra el proyecto Cañariaco, actualmente en conflicto activo.


El distrito de Cañaris ha sido concesionado casi en su totalidad: 96.16% de su jurisdicción. El proyecto Cañariaco Norte es solo uno de los proyectos que pretende explotar la empresa canadiense Minera Candente Copper Corporatión-Cañariaco. Otros dos proyectos para la explotación de cobre son Cañariaco Sur y Quebrada Verde.

Según datos del Ministerio de Energía y Minas y del Instituto Geológico Minero y Metalúrgico en el distrito de Cañaris existen 44 concesiones para explotar minerales. Cuarentiuno ya tienen titulares, tres se encuentran en trámite y una caducó. Además de Candente Copper Corporation, otras dueñas de las concesiones son Operaciones Milenio, Newmont, Milpo, Barrick, entre otras.

Para el caso de Candente Copper Corporatión-Cañariaco la intención es xplotar una minería a tajo abierto para extraer minerales como el oro, cobre y plata, según lo indica en su sitio web.

Según el ingeniero ambiental Miguel García Puémape el tajo abierto total de Cañariaco proyectado a treinta años tendrá 10 Km2. y será muy parecido al actual tajo de la empresa Yanacocha en Cajamarca.

Además, advierte, la empresa pretende explotar aproximadamente 13 mil hectáreas de bosques ubicados en la sierra de Lambayeque, siendo estas cabeceras de cuenca y fuentes de agua únicas en la región.

Cañaris se caracteriza por tener diferentes pisos ecológicos en los que se cultiva desde café y frutas, hasta papa y quinua. Además cuenta con bosques de neblina, cuya función es retener el agua de las lluvias para que después discurran en riachuelos.

También posee una rica diversidad biológica y hay más de veinte especies de aves, doce especies de mamíferos y decenas de especies de árboles como la quina, el algarrobo, el roble, el chachacomo así como flores y orquídeas.

La minería en éste sector traería como consecuencia impactos irremediables en la región tanto ambientales como culturales, como la contaminación del agua, fuente de vida de los pobladores.

Especial preocupación es la posible contaminación del Río La Leche que con los efectos del cambio climático se convertirá en una torrentera de lodo cada vez que llueva en Cañaris y alrededores, a causa de la incontrolable erosión hídrica, según investigaciones de Miguel García Puémape.

También se volverían infértiles las tierras y se harían impracticables las actividades ancestrales de las comunidades como la agricultura y la ganadería, además de afectarse drásticamente las prácticas culturales y costumbres como el intercambio de sus cosechas, frutos y productos.

Antonio Peña Jumpa, especialista en sociología y derecho, agrega que en el aspecto social la minería transformará las prácticas culturales en un nuevo contexto de actividades extractivas donde aparecerían nuevas tecnologías y ciertas comodidades modernas, pero también la vida nocturna, las discotecas, el alcohol, las drogas y la prostitución.

Después del cierre de la mina quedarían residuos contaminados de los procesos metalúrgicos de flotación y lixiviación mediante el uso de químicos de alto riesgo de contaminación depositados como desmonte. Además, sería el inicio de la minería a gran escala que seguiría expandiéndose a las otras zonas concesionadas.


Por esos motivos el pueblo de Cañaris el 30 de septiembre de 2012 realizó una Consulta Comunal, donde el 95% de los comuneros y comuneras rechazaron la actividad minera, no otorgando ningún consentimiento para operar a la empresa Candente Cooper.

Sin embargo, el gobierno actual y sus voceros mediáticos están imbuidos de que la minería es la gran opción de desarrollo porque atrae inversiones privadas y no duda en colocarse al lado de las empresas en todos los conflictos, aún a costa de pisotear la naturaleza, la diversidad cultural y biológica y los derechos de las comunidades ancestrales.

En el Perú la minería se sigue expandiendo y a pesar de ser formalmente un estado democrático de derecho no se respetan ni cumplen el derecho internacional que ampara a los pueblos y comunidades como el Convenio sobre Pueblos Indígenas 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.