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jueves, noviembre 15, 2012

ATENCION, ATENCION: LA HAMBRUNA AMENAZA AL MUNDO.


Esto seguramente creara una tremenda inflación


Las “guerras preventivas” de la OTAN, el “caos programado y controlado”  por los globalizadores “iluminados”,  las “burbujas financieras” de los  banqueros dominados por su incesante avaricia y ahora los cambios  imprevisibles del clima, atribuidos por unos a la rebelión de la naturaleza y por otros a la irracionalidad del hombre, están convirtiendo  nuestro planeta en un lugar cada vez menos seguro para habitar.


 Para aumentar toda esta desgracia acaba de salir un documento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  (FAO)  que nos está advirtiendo sobre un inminente peligro de hambruna  para la mayoría de la población mundial,  en especial para un mil de  millones de  pobres.

Resulta que el mayor productor de maíz y soja en el mundo,  Estados Unidos  está sufriendo la peor sequía en los últimos cincuenta años  y está  afectando  un 75 por ciento del territorio con estos cultivos. Si tomamos en cuenta que Norteamérica produce  333,010,910  toneladas de maíz al año,  lo que constituye el 40 por ciento de lo que se cosecha en el mundo,  y un  36  por ciento de la soja (66,790,000  toneladas), llegaremos a la  conclusión que las consecuencias de esta baja afectarán drásticamente a los países importadores  de estos productos,  en especial a los mexicanos, centroamericanos y caribeños cuyo abastecimiento depende directamente de  EE.UU.

En otra parte del planeta, Australia, que es el cuarto productor de trigo  en el mundo,  está afectada por las peores inundaciones en décadas y las  estimaciones de su cosecha de granos y algodón fueron  rebajadas  sustancialmente.

Las persistentes lluvias en el Brasil obligaron a su gobierno a dar apoyo  financiero a más de 135,000 campesinos cuyas cosechas de maíz y soja  fueron dañadas. Actualmente los ganaderos brasileños  están solicitando a  su gobierno la importación de 300,000 toneladas de soja de Bolivia para  alimentar a su ganado, principalmente cerdos.

Las lluvias del monzón, inferior a lo habitual en la India son la causa principal de una baja de 7,8 millones de toneladas de arroz en el mundo.
 En Rusia, Ucrania y Kasajstán, importantes productores de cebada y trigo a  nivel internacional,  están sufriendo altas temperaturas y todo  indica  que la cosecha de estos granos será inferior a la del año anterior en un  12 a 15 por ciento.

Según el Banco Mundial (BM), la crisis alimentaria ya está tocando puerta del planeta. En los últimos dos meses se registró un alza de casi 50 por ciento del precio de maíz y trigo y un 30 por ciento de soja. La tonelada  de maíz subió en julio pasado a 333.1  dólares, mientras que en 2010 el  costo fue de 186 dólares.  El BM advierte que los precios de  los cereales  serán inestables y  superiores a la medida al menos hasta 2015. El repunte  de los precios no sólo afectará el de pan y los alimentos elaborados, sino también el de forraje y de la carne.

Se espera que los norteamericanos tendrán que pagar un 16 por ciento de su  presupuesto en vez del 13 por ciento actual por su comida en la mesa y los  rusos unos 35 por ciento (actualmente 30%),  mientras que en los países  más pobres, como en Egipto, por ejemplo donde se gasta un 80 por ciento del presupuesto familiar en alimentos, la subida de los precios representa  una amenaza para la estabilidad socio económica. Precisamente la crisis de  alimentación en Egipto fue utilizada por los promotores del “caos  organizado” para una supuesta revolución que hizo desestabilizar aún más  la situación en el Medio Oriente. El mismo problema causado por la falta de comida está creciendo en Argelia.

Todas estas noticias están ya afectando y los especuladores están de  fiesta. El incremento  de los precios de cereales no se debe solamente a la disminución de la cosecha sino a otros factores que nada tienen que ver  con los productores y consumidores. Según Julian Orman, especialista del  World Development Movement, hace 10 años la especulación con las materias  primas alimentarias era un terreno de operadores y productores. Sin  embargo, desde hace cinco años los inversionistas se dieron cuenta que la  inversión en los alimentos no es menos provechosa que en el petróleo y en  especial, después de que el precio de maíz fue conectado con el precio del  oro negro.

Entonces los Fondos de Inversión Libre (Hedge Funds) y los inversionistas  privados comenzaron a comprar instrumentos financieros ligados al precio  de productos alimentarios, a la manera como lo hicieron antes con los  mecanismos ligados al precio de petróleo, haciendo crecer en los últimos  cinco años la inversión en alimentos de 35 mil millones de dólares a 300  mil millones. Están apostando en esta era globalizada por un constante  incremento  del precio de la materia prima alimentaria debido al  proyectado crecimiento de la demanda.

Simultáneamente los fondos especulativos y los especuladores se aprovechan  hábilmente de los de desastres nacionales, como la sequía, por ejemplo,  que afecta a los Estados Unidos, para lanzarse a los mercados  creando una  volatilidad que les permite manipular los precios en el Chicago Board of  Trade perjudicando tanto a los productores como a los consumidores. Para
 entender este proceso, vale la pena  acordarse de la lucha de los  corredores de las acciones (brokers) de petróleo en enero de 2003 para ser  el primero en hacer subir el precio de petróleo a 100 dólares por un barril. Donde manda el dinero queda callada la moral.

Lo paradójico de todo esto es que mientras el hambre está avanzando,  los  países más desarrollados están proyectando  aumentar el etanol en la  gasolina que consumen los carros del 9  al 10 por ciento (una mezcla de 90  por ciento de gasolina y 10 de etanol).  Todo esto implica que más del 30  por ciento de todo el grano que se produce en el mundo y en particular, el  40 por ciento de maíz sirve de alimentación para los carros. Ya la FAO  está estudiando la posibilidad de pedir al gobierno  Norteamericano una  suspensión temporal del uso de maíz y soja  para la elaboración del  etanol.

Además el incremento de los precios de  granos  podría hacer el  biocombustible no competitivo con la gasolina tradicional.
 Pese a todo Estados Unidos está tratando de producir al año 830,000  barriles de etanol  de los cuales el 40 por ciento se originan de 133,  000,000 de toneladas de maíz y el resto de soja, caña de azúcar, trigo, el  aceite de palma, madera, etc. Una tonelada de maíz rinde 2.2 barriles de  biocombustible y una tonelada de soja, 1.07 barriles. Una tonelada de caña  de azúcar sirve para elaborar 110 kilos de azúcar o 1.24 litros de etanol  equivalente a 0.7 barriles.  Realmente es paradójico el esfuerzo para  producir comida para los carros  y condenar  al hambre  a millones de  seres humanos. Y esta tendencia  está en incremento.

En los últimos cinco años, Brasil ha depredado 21 millones de hectáreas  del bosque para sembrar soja, maíz  y plantar caña de azúcar y anuncia que  en total tiene el potencial de 90 millones de hectáreas para producir 10  millones diarios de biocombustible. Argentina ha sacrificado 14 millones  de hectáreas de bosques para cultivar soja y maíz orientados al  biocombustible. Inclusive, para aumentar el rendimiento de estos  centroamericanos.
 (V.Peláez, Rebelión)